jueves, 10 de marzo de 2011

lunes, 21 de febrero de 2011

lunes, 17 de enero de 2011

Vida samaritana



El icono del Buen Samaritano sugiere una vida religiosa:


· “En camino”, que capta la realidad de su entorno, sabiendo que no hay
nada hecho, que la respuesta hay que darla en cada momento, porque la
realidad nos sorprende constantemente con nuevas sorpresas.

· Que “cambia los modos de hacer” para permitir reformas estructurales
que nos acerquen a la realidad para transformarla desde dentro y recorrer
en ella los caminos de la misericordia.

· Que “ponga vino y aceite” en tantas heridas de hombres y mujeres;
niños y niñas; adolescentes y jóvenes, ancianos y ancianas tirados en las
cunetas de la vida que arrastran las secuelas de violencias, injusticias y
guerras.

· “Arrodillada”, que esté allí donde el dolor y la muerte se hacen
presentes, sin poder, sin tener y sin prestigio.

· “Apasionada”, que sea “reserva de humanidad” ante tanta inhumanidad,
porque derrocha ternura, amor, compasión, fidelidad,... y nos lleva a vivir,
convivir y compartir con los empobrecidos de la tierra trabajando con
dedicación por su liberación.

· Que no “pasa por casualidad” entre los marginados, excluidos y
empobrecidos, sino que está allí presente y vive con ellos.

· Que “sin dar rodeos”, sin protagonismos, caminando al lado de las
demás formas de vida cristiana y al lado de los hombres y mujeres de
buena voluntad que trabajan en misión compartida por la paz y la justicia.

· Que “compromete a otros” en la solidaridad, que implica y se implica a
sí misma en programas de otras instituciones civiles y religiosas para
atender a las necesidades de los más desfavorecidos.

· Que vive los sentimientos de Cristo, el samaritano por excelencia, que
se despojó haciéndose siervo de todos y sale al encuentro de una
humanidad rota y golpeada por nuestro egoísmo.

· Cuya única ley es el amor a Dios y a todos los hombres y mujeres “con
todo el corazón, con toda el alma y con todos los bienes”.

sábado, 4 de diciembre de 2010

Cristo viene al mundo para hacerlo nuevo




Creemos que no siempre habrá oscuridad
para las personas que ahora están en angustia y aflicción
a causa de la marginación, la injusticia, la discriminación, el estigma de la enfermedad.
Porque Cristo es luz.

Creemos que no siempre las personas vivirán enemistadas y separadas
por odios o rencores, por diferencias culturales o ideológicas,
por su condición social o económica, por credos, razas u opciones sexuales.
Porque Cristo es reconciliación.

Creemos que las puertas no siempre permanecerán cerradas a la vida,
que caerán los muros que encierran la libertad y la dignidad,
y que se superará toda forma de violencia y opresión.
Porque Cristo es la paz.

Creemos que no siempre habrá mesas vacías y mesas de opulencia,
porque la mesa de la creación es para todos y todas,
porque los frutos de la tierra son riqueza común que debe ser compartida en equidad.
Porque Cristo es el sol de justicia.

Creemos que el agua ya no será contaminada y será suficiente y saciará toda sed.
Creemos que nadie se apropiará de los ríos y nadie cercará los manantiales,
que nuestros hielos seguirán siendo eternos y la lluvia sagrada bendición.
Porque Cristo es puro y transparente.

Creemos que algún día el lobo ya no querrá matar al cordero
y que las criaturas podrán jugar sin miedo a las serpientes del abuso,
del engaño, del abandono, del secuestro, de la desnutrición, de la indiferencia.
Porque Cristo entra en la creación.

Creemos que una tierra libre y justa,
en la que sea posible convivir en armonía,
en la que haya espacio y oportunidades para cada persona
no es un lejano sueño sino una cercana realidad.
Creemos que otro mundo es posible.
PORQUE CRISTO VIENE AL MUNDO PARA HACERLO NUEVO.

domingo, 18 de abril de 2010

i n v o c a c i ó n




Ven, Espíritu Santo – Amor,
apaga en nosotros los fuegos del odio y al violencia,
quema con tu fuego egoísmos e impurezas,
el fuego que purifica y transfigura,
enciéndenos.

Ven, Espíritu Santo – Comunión,
derriba las barreras que dividen a los pueblos y a los hombres,
nuestras torres orgullosas,
con la fuerza de tu viento,
multiplica los lazos solidarios,
cose las rupturas con el hilo del perdón.

Ven, Espíritu Santo – Luz,
pon entendimiento en las viejas discusiones y rencillas,
enséñanos la lengua común, humanitarias,
la lengua de la tolerancia y del respeto,
que todos podamos valorarnos, comprendernos,
dialogando.

Ven, Espíritu Santo – Maternal,
ensancha nuestro pequeño corazón,
sácanos de nuestra parcela insolidaria,
salir al encuentro de los otros,
valorar a los pequeños
y no volver a dar rodeo ante los pobres.

domingo, 4 de abril de 2010

Pascua de Resurrección

Que la Pascua traiga a tu vida la luz y la claridad del Señor Jesús Resucitado.


sábado, 27 de febrero de 2010

Convertirse es ...


Convertirse es mirar

Convertirse es mirar en otra dirección, más allá, más lejos, más profundo.

Convierte mi mirada, Señor:



  • para que sepa ver el amor escondido;

  • para que descubra las heridas de quienes me rodean, y quiera curarlas;

  • para que vea más problemas reales y menos figurados;

  • para que perciba las lágrimas ajenas;

  • para que mire al mundo como es y lo ame y me deje amar, y encuentre un día que soy parte de algo grande.

  • Transforma mi mirada, Señor, para que intuya las posibilidades de paz, de concordia, de justicia, de amor.

  • Convierte mi mirada, Señor.

Convertirse es comprometerse
Convertirse es comprometerse un poco más, un poco mejor...


Hazme alguien comprometido con mi mundo, Señor.



  • Dame una causa, mil causas, por las que luchar, trabajar, soñar, esforzarme.

  • Dame coraje para perseverar cuando el camino se haga difícil.

  • Dame paciencia para sobrellevar los obstáculos sin rendirme.

  • Dame ilusión para seguir creyendo cuando me quede sin apoyos.

  • Dame fuerza para complicarme en batallas buenas.

  • Dame manos para acariciar, pies para caminar, palabra para cantar, siempre a favor de un mundo bueno.

  • Hazme alguien comprometido con mi mundo, Señor.

Convertirse es creer...


Convertirse es creer en mí, en ti, en las posibilidades.


Dame fe, Señor.



  • Fe en las posibilidades de una creación, que, aun rota, sigue siendo tu mundo.

  • Fe en que los seres humanos somos capaces de algo verdaderamente grande, pese a todo lo que hoy nos vuelve escépticos.

  • Dame fe, Señor, en que, a pesar de lo frágiles que somos, sin embargo tu fuerza puede manifestarse en nosotros.

  • Ayúdame a creer en el ser humano, a pesar de los escenarios de miseria, destrucción, odio, capacidad para seguir soñando, y creer que el futuro puede ser bueno...

El secreto de San Francisco